VALORES NATURALES

Hoy en día la depresión de la Janda constituye una vasta superficie dedicada fundamentalmente a la agricultura en la que predominan los cultivos de arroz, remolacha, leguminosas y cereales y en menor grado pastizales en los que se alimentan ganaderías de razas brava y retinta. Estos campos, rodeados de sierras cubiertas de alcornocales, acebuchares, pastizales y matorral mediterráneo de gran valor ecológico, están cruzados por una serie de canales de desagüe y viejos cauces naturales en los que se mantiene agua y vegetación lacustre toda o gran parte del año constituyendo estos escasos retazos lo único que resta del antaño extenso humedal.

Pese a las intensas transformaciones sufridas por la Janda desde su desecación, y aunque sin duda ha perdido gran parte de sus excepcionales valores, como lo refleja el hecho de que hallan desaparecido como nidificantes especies tan relevantes como las anteriormente citadas, sigue no obstante presentando una especial relevancia para las aves. Así, tan solo a modo de ejemplo, basta decir que invernan aquí alrededor de dos mil grullas, tienen su área de campeo media docena de juveniles de águila imperial ibérica, una docena de águilas perdiceras, cientos de buitres y alimoches, subsiste la población de avutardas y sisones más meridional de Europa, descansan en sus migraciones centenares de cigüeñas negras y miles de rapaces y paseriformes y se reproducen cada año millares de anátidas, ardeidas y otras aves acuáticas.

Además de los ornitológicos La Janda presenta también otros valores faunísticos evidenciados por la presencia de una nutrida población de nutrias y de otros carnívoros como tejones, ginetas, gatos monteses o meloncillos que encuentran refugio y alimento en los enclaves forestales que circundan el humedal, en el cual todavía pueden hallarse también reptiles como el galápago leproso o anfibios como el sapillo moteado meridional.

Igualmente son destacables sus valores paisajísticos que quedan de manifiesto en las inmejorables vistas que pueden disfrutarse desde los miradores naturales que constituyen las sierras y altiplanicies, localmente denominadas mesas, que circundan el humedal. Pero sin duda no menos relevantes son sus valores culturales e históricos que constituyen el acervo de las poblaciones que desde el paleolítico se han asentado en sus orillas obteniendo de las lagunas sus recursos y desarrollando formas de vida profundamente ligadas a estas.


Narcisos


Cardos


Lagarto ocelado


Avutarda


Aguilucho cenizo